En la primera
de las entradas del año, para ser original, este humilde y chapucero ártabro
hacía el enésimo ejercicio de incoherencia vital y procedía a hacer una nofelicitación del nuevo año… para acto
seguido rematar la entrada con una felicitación del año. Está claro que, quien
me conozca, sabe que este tipo de trapalladas
son muy “marca de la casa”.
Pues bien, ya veis como el año ha ido
avanzando, la periodicidad de mis publicaciones ha sido bastante “aleatoria” y,
entre una cosa y otra, hemos llegado a 30 de diciembre; por lo que para seguir
siendo un bicho raro de manual aquí va a ir mi felicitación (extraña como
encontrar un riachuelo en Tatooine) de fin de año.
Pero ¿felicitación?, sí, felicitación. El
motivo está íntimamente relacionado con la entrada del día 1 de enero; en ella,
de un modo macarrónico, hablaba de ir avanzando batalla a batalla, de
relativizar, de defenderse pero, sobre todo, de pelear. De pelear cada día, de
tratar de hacer cada día un nueva victoria, y así, ir edificando una seguridad
que es lo que por ahí llaman pasar un feliz año. Al menos yo así lo veía el día
1 y lo sigo viendo hoy, cuando estamos casi en modo “auditoria del año”.
Y como este ha sido un año de lucha de todos
y cada uno de nosotros, solo puedo levantarme y aplaudiros; sí, aplaudiros.
Aplaudiros ya que, aunque algunos de vosotros no os deis cuenta, todos hemos
peleado cada una de esas batallas y hemos salido bien parados, en mayor o menor
medida, porque (aunque no lo veamos) así es.
Ahora ya solo queda un día para finalizar este año, y ese último día lo encararemos con la mejor sonrisa
que podamos tener para nosotros mismos, lo cual nos llevará a estar preparados para empezar una nueva etapa: la de 2019.
Así que lo dicho, con una chapucera antelación
de un día, ¡feliz año nuevo!.
Como la mayoría de los homo
sapiens sapiens he tenido momentos más altos y más bajos en esta vida, y para
seguir con el topicazo, en mi caso uno de esos dos momentos bajos fue durante
la bonita (ejeem, ejeeem, ejeeeeeeeeeeeem) etapa de la adolescencia. Ahí, para
seguir abrazando el topicazo cuasi televisivo, el menda descubrió los cómics; y
más concretamente al señor Peter Parker, alias Spiderman (sí, podéis y debéis
soltar un espaidermaaaaaaan ahora). Elegir a Spidey hizo que en la dicotomía,
sí en cómics también eres o de blancos o de negros (y no hablo de caucasianos supersaharianos pálidos o subsaharianos
de color, no empecéis a encender las piras), entre Marvel y DC me hiciese de
Marvel, de hecho de DC solo “soy” de Batman (ahora ya podéis algunos encender
las piras o mandarme a vuestros padrinos).
Pues en estas estoy, expresando
mi pertenencia a un bando, así que ya podemos empezar las pedradas, porque es
así como funciona ¿no?. Asumimos que si estás en un bando, automáticamente,
pasas a adquirir todas las características de ese bando y tienes al bando de
enfrente que, presuntamente, es tu opuesto en todo y debéis luchar en pos de la
verdad absoluta hasta el fin de los tiempos.
Notemos que he hecho referencia
al mundo de los cómics, y ya solo con eso recibiría apoyos inesperados y
oponentes alucinantes, imaginaos que declaro mi adoración por una ideología
¡sería alucinante la cantidad de “¡Cuánto te odio!” que surgirían!; y si ya
elijo un bando predominante del universo futbolístico ¡átate los machos!
(llegarían incluso en etiquetarme de falangista o de destructor de la patria)…
por suerte soy del Dépor y bastante tenemos los deportivistas con ello (guerras
civiles internas aparte, que también…).
Notemos que he hecho una pequeña
herejía en mi argumentación inicial sobre Marvel y DC, he reconocido
merito/apoyo/admiración a alguien del otro bando… así que surgirán en mi
”bando” voces que me tilden de un híbrido de judas; Rivaldo; Sol Campbell y
Luis Figo (guiño, guiño a los futboleros noventeros), voces en el otro
aplaudiendo la división interna en mi ”bando” (curioso llamar a la opinión
división, curioso) y diferentes voces en el otro bando tildándome de infiltrado
a lapidar en la plaza pública (sea Mayor,de España, de Galicia o de Quitalascabas de Arriba). Todo esto por no
aceptar, cual stajanovista acepta el trabajar más y más para cumplir por lo
planificado desde el gobierno, la verdad monolítica de mi presunto bando.
Y así, y a esto hemos llegado,
todo bandos, en casa, en la familia, en el trabajo, en la calle, en las redes,
en todo. Y si eres de los que es un “opinador
picaflor” como yo… pues tienes un problema querido congénere, ya que serás
tildado de falso, equidistante, traidor, “ponerte de perfil” y ¡sabe Tyr qué
más! ya que…¡no has aceptado todo el paquete de pensamiento!, ¡has cogido
opiniones de varios bandos!.
Es curioso, ya que lo normal es
que seamos un poco de una opinión y un mucho de otra, o un poco de muchas, o
múltiples combinaciones que se nos ocurra; pero lo que parece que queremos
mostrar es el “monolitismo” en cuanto a opiniones. Y eso en mi opinión,
¡agarraos los machos y las hembras que ahí va mi apostolado!, es un error,
todos hemos conocido a gente que es una hija de Satán pero que han sido buenos
con nosotros (está claro que son buenos para determinados temas o situaciones)
y a auténticos santos que con nosotros han sido una mezcla de Lucifer y Baal
(nos hemos topado con su situación diabólica) y eso confirma, para bien o para
mal, que somos tan poliédricos que enrocarse en una opinión es una estupidez
total.
Pero bueno, con eso nos toca
vivir y dudo que mi “mierda de opinión” vaya arreglar nada (salvo echarla yo
fuera de mi maravilloso cuerpo) así que sigamos adelante recordemos la mítica
frase de Don Andrés Montes: ¡La vida puede ser maravillosa!, y lo nombro con
más motivo teniendo en cuenta que el gran Montes comparte peinado conmigo y uso
de gafas, ¡otro bando! (aunque ante el hecho de que su concentración melanínica era opuesta a la mía a lo
mejor resulta estamos en el mismo bando…y no lo estamos ¡a la vez!, ¡qué
complicado es esto del “bandismo”).
Eso sí a la mítica frase de Montes le haremos un matiz que escuché un día decir
en la radio “lo que no significa que lo sea”.
Está clara una cosa, al final el
mejor bando es el mítico que comenzaba con un: “De orden del seños alcalde, se
hace saber……..”; y lo diré con reservas, por si acaso.
Desde
cierto puesto de trabajo por el que pasé, se me ha pegado un comentario a
soltar siempre en un momento temporal lejano al carnaval, esa frase es “ya está
ahí el carnaval y no sé que ponerme”, y la mejor época para decir dicha frase
es entre el miércoles de ceniza y Semana Santa. Precisamente esta frase es muy
aplicable (ahora de verdad) ahora mismo, el carnaval ya está ahí y yo (casi) no
sé que ponerme.
Mi relación
personal con el carnaval ha sido siempre un Guadiana; cuando era pequeño me
encantaba, conforme crecía dejaba de gustarme…para volver a gustarme fugazmente
en algunos años de la adolescencia y volver a no gustarme hasta estar bien
crecidito, donde avatares de mi vida hicieron que volviese a abrazar el vicio
carnavalero…actualmente mi relación con el carnaval está en un lugar
profundamente metafísico: el limbo. Pero de todos modos, mi relación personal
importa básicamente lo mismo que una memez estándar de cualquier ser vivo estándar,
lo que realmente me “preocupa” es el futuro del carnaval, de la fiesta del Rey
Carnal, de la fiesta de lo provocador, del momento de abrazar el paganismo (en
el significado más amplio de la palabra).
Y ¿por
qué temo por él?, os preguntareis vosotros queridos artabreadores, pues me
remito a la Era en la que vivimos, que podría ser bautizada como “La era de los
ofendidos”. El año pasado, uno de los carteles que publicitaban el carnaval
coruñés sacaba una caricatura (dibujada con poco detalle) de un cura (u obispo
o incluso sí podría interpretarse como el propio Papa de Roma), pues bien, una
bienpensante asociación lucense de viudas se sintió ofendida y denunció dicho
cartel; cada uno podrá tener su opinión pero, a mi modo de ver, no abrieron una
espita sino que se sumaron a la tendencia actual: todo ofende. Ese “todo ofende”
lo vi por primera vez en un “meme” (esa gran aportación de Internet a la poco
decadente cultura global) en la que se comparaba a unos jóvenes de los años 40 diciendo que se
marchaban a pelear a la guerra con un joven actual que solo aparecía con el
ceño fruncido con la frase I AM OFFENDED; temo que es un buen resumen.
Pues en
esta época de las ofensas hará unos 15 días leí una situación que, desde mi
decadente y memo punto de vista, fue una oda al absurdo; la situación era la
siguiente: “La serie Friends es
considerada ofensiva”, usando como uno de los argumentos las bromas hacia Ross
sobre homosexuales en referencia a su ex mujer lesbiana… mi reacción fue
frotarme los ojos ya que, en mi época universitaria, consideré genial, muy
avanzado, muy valiente y muy integrador el capítulo de Friends en el que, por
primera vez, se veía en una serie de éxito mundial una boda de dos lesbianas e
igualmente como se normalizaba esa situación….pero no, ahora es una serie
ofensiva.
Y ese
ejemplo es lo que me hace, entre otras cosas, temer por el futuro del carnaval;
el año pasado fue la asociación de viudas lucenses ofensivas por una
representación, presuntamente, del Papa; el año actual podría darse el caso de
que la Republica Argentina solicite que la gente no se disfrace de Maradona
(disfraz fácil a la par que bonito) por utilizar tópicos futbolísticos, localistas
y sobre la adicción a sustancias ilegales; el año que viene es posible que la
federación de payasos pase a denunciar el poco reconocimiento a su arte por
rebajarlos a típico disfraz de carnaval, y si seguimos así mataremos el
carnaval y solo podremos…no, no podremos hacer nada en carnaval ya que TODO
podría ofender a alguna persona y por ello nos lo autoprohibiremos en esta
sociedad tan presuntamente libre en la que vivimos.
Pero
bueno, por suerte, al menos para los gallegos, siempre nos quedarán los
cocidos, laconadas, orejas, filloas y demás. Ya que no creo que ofendan a nadie
(espero).
¡Salud!
(y los que queráis ¡disfrazaros!, yo aún no sé si vuelvo a mi etapa carnavalera
o no)
Pues sí queridos lectores, hoy es día uno de enero y lo
típico y tópico nos pide que se haga la típica entrada de felicitar el año que
hoy empieza (más si no he hecho ninguna navideña este año), nos pide que
tiremos de los buenos deseos, de los buenos recuerdos, de los buenos
propósitos, de lo bueno, es decir, de lo tópico.
Pero los que me conocen algo ya saben que soy un bicho raro,
así que no vamos a ir por ahí. No soy una persona que aplique sus consejos,
pero creo que sí los puedo dar a la gente para así poder abrazar la
incoherencia más absoluta. No os voy a dar los buenos deseos que antes decía,
no, os voy a decir una sola cosa para encarar lo que empieza hoy: pelead.
Pelead sí, pelad cada día por que sea el mejor de vuestros
días, metas a corto plazo (pasitos de bebé, que me dijeron en una ocasión más
feliz). Pelead vuestro día a día para vencer, pero tened siempre en cuenta algo;
habrá días en que seáis Blas de Lezo en Cartagena, o Montgomery en África, pero
en otras ocasiones acabaréis el día como Alí Pachá en Lepanto o haréis el
ridículo cual si fueseis la versión humana de la Linea Maginot; tenedlo en
cuenta.
Luchad cada día, pero no os olvidéis de llevar vuestro
escudo para las decepciones, que son peores que los disgustos y que no las
detonan las discusiones, las detonan detalles aparentemente inocentes como una
marca en una puerta, un recuerdo de un museo, un rayazo en el coche, una foto dentro de un grupo de recuerdos, una
taza colocada de una determinada manera, un jarrón de un determinado modelo de
Ikea…ya se sabe, detalles que te abren los ojos a las situaciones evidentes y
decepcionantes que no éramos capaces de ver. Contra eso llevad siempre vuestro
escudo y no dejéis de pelear cada día para que en cada uno de ellos se salga lo
más victorioso posible.
Peleadlo, tratad de ser mejores para vosotros mismos, no
relativicéis, centraros en vuestro propio yo, sonará egoísta pero creo que es
lo que uno debe ser; si uno es bueno consigo mismo eso hará que sea mejor para
la gente que realmente lo aprecia, los de verdad. Ese es el consejo que da este
chapucero ártabro, que a duras penas se lo va a aplicar a si mismo pero que cree
que vosotros debéis aplicarlo: pelead cada día, tratad de vencer para que
cuando hagáis el (ahora sí) tópico balance de fin de año podáis decir: yo he
tenido más victorias que derrotas.
Y para acabar van un par de cosillas; por un lado una
canción que no me pega nada, que hasta es antigua, pero que tras oírla ayer en
pleno festejo navideño creo que encaja a la perfección en mi ánimo de hoy a la
lucha diaria, y por otro lado para demostrar la incoherencia de los anteriores
cinco párrafos: ¡Feliz año! (ya sabéis, no busquéis en mi coherencia total, eso
es imposible).
Los que
me conocen lo saben, en determinados temas soy un bicho raro, y principalmente
en los temas históricos (los que en este momento estaban esperando una disertación
sobre Star Wars y sus diversos
universos canónicos o no que sepan que me lo planteé, pero el miedo atroz a que
alguien me destripe la nueva película me hizo envainármela con gran gallardía),
es decir, que una anécdota histórica a mi me puede dar para dar el coñazo a mi
interlocutor durante horas, con la consecuente cara de “pues bien” de el que me
escuche.
Pues
bien, y no lo digo por la cara de me importa lo mismo que el guano arrojado
sobre el pacífico que suelo percibir, hoy estoy en un día que parece de calma
tras la tempestad; estamos en un día de invierno galaico pero sin lluvia,
estamos en el día siguiente al de ver en una improvisada caminata los efectos
de cierta ciclógénesis (antes le llamábamos temporal, como ya dije en su día)
sobre los verdores galaicos, de ver como algún árbol sigue titado en alguna
postura equilibrista digna de algún circo superpirenáico,
un día en el que parece que al sol le ha dado por salir y, por lo tanto, un día
en el que uno se pone a barrenar en
modo extremo.
Contado
esto, y estando como estoy en unos días de no querer pensar en nada serio (so
pena de catapulta), me puse a mirar al cielo azul y he visto lo soleado que
estaba y ya me he planificado lo que haré en los próximos minutos: ponerme mi
calzado más cómodo, un abrigo, mis gafas de sol e irme a repetir la caminata de
ayer. El problema, como os dije, es que soy un bicho raro, y me he puesto a barrenar al coger las gafas de sol, y he
caído en como llegan las modas a nuestros días. La moda de las gafas de sol
llegó en época de post guerra (mundial), resulta que por motivos evidentes
fueron un componente muy útil para los pilotos de aeronaves ya que (atención a
la afirmación que el mismo Pero Grullo podría firmar) les protegían del sol,
¿qué? ¿cómo os habéis quedado?; y resulta que los pijos (perdón, ahora les
llamaríamos influencers) del momento
pensaron en que serían un complemento (toma palabro)
de moda perfecto para lucir por el mero hecho de lucirlo. Curiosamente eso me
hizo pensar otra cosa, ¿qué sentido tiene que una prenda militar croata del
siglo XIX sea vestida a diario por medio mundo? ¡sí!; ¡hablo de usted señora
nudo del ahorcado!, más conocida como corbata; o ¿qué sentido tiene que se vea
a supuestos pacifistas vestidos con abrigos de camuflaje?...y ya esto me llevó
a pensar que tras la moda del corte de pelo años 30 actualmente reinante vendrán
los cascos de la IIGM adaptados a moto, o ¡vete tu a saber!. Lo curioso del
tema es que esas prendas tan militares ahora no lo son y las lucen presuntos
antimilitaristas... ¡cosas veredes amigo Sancho!
Y en
estas divagaciones, o memeces de las mias, estoy mientras jugueteo con mis
queridas gafas de sol (que ahora veo como primas hermanas de Rommel) cuando
caigo en una frase que escuché en mis años de facultad, y por las que veo a mis
gafas de sol como el arma (sí arma) de autodefensa definitiva; la frase fue la
siguiente:
“Tienes
unos ojos demasiado expresivos, con mirarlos se sabe lo que piensas”
Tras
recordar esa frase, automáticamente, me pongo estas militaristas gafas, de vez
en cuando hay que defenderse (aunque sea de un modo tan poco activo como con
unas lentes de espejo).
En días
como hoy, de lo que ahora se llama ciclogénesis explosiva, de lo que yo llamé
toda la vida temporal y de lo que siempre escuchaba definir a mi abuela como “esto
que no llega a ser como el Hortensia” uno sigue las recomendaciones de los
bienpensantes responsables de las administraciones públicas y opta por quedarse
en casa.
Estando
en casa uno tiene tiempo para mil cosas, pero en ocasiones la tecnología te
ayuda, como me hizo a mi ayer, averiándose. Una sencilla avería, fallo o lo que
sea, de la tele hace que puedas pasarte la tarde alimentando el alma con
aquello que nunca te falla, los libros, un poco de lectura; y para esas
ocasiones casi me arriesgo a hacer una recomendación, sumergíos una vez al mes
en una librería y dejad que un libro os llame. Pasead por los pasillos,
revolved los estantes, observad como el librero de turno se acerca a ti para
ver si ese chungo calvo con barba (al menos en mi caso) va a comprar o simplemente
es un ser vivo a desterrar de su librería y, finalmente, compraos el libro en
cuestión.
Llegad
a casa y leedlo, no seáis una víctima de twitter, leed para poder crear
criterio propio. Es algo que en la época de las ciclogénesis, de las hojas de
ruta, de las implementaciones (y no de temporales, planes o aplicar algo) es tan
novedoso que a veces uno se sorprende cuando una persona habla sin necesidad de
tener que leer antes a su tuitero de referencia, a su partido de referencia o
prestar atención a la chorrada pseudomoderna que mas se critique.
Como
veis esta publicación de hoy es un híbrido entre ponerse en modo apóstol, crear
un lamentable libro de autoayuda, autoayudarme yo en lo que sería un abrazo
onanista a la ayuda o bien soltar pedanterías que me entronquen con las
chorradas pseudomodernas de las que hablaba antes.
En
resumen lo que pido es algo de autenticidad, poder olvidarnos de “comprar”
paquetes ideológicos y arriesgarse a ser uno mismo; y os lo dice alguien cuyo
escudo de armas podría titularse “Consejos doy, para mi no traigo”.
En
resumen, y ya repitiéndome cual tortilla con cebolla, (sí, soy anticebolla en la
guerra entre cebollistas y anticebolla) sed, por mucho que os cueste, vosotros mismos
y haced un esfuerzo titánico en una cosa; si dais vuestra palabra, cumplid
con ella, cumplirla. Cuesta, lo sé.
¡Salud!
P.D. y
para rematarlo, en este momento tan señalado, pongo mi canción de ayuda a mi
mismo atemporal.
Sí amigos, parece increíble, parece una alucinación, parece un alarde de la mala redacción, pero ¡no!, ¡no es así!; tras meses y meses ha vuelto el chapucero ártabro. Y allá va con un ejercicio de escritura y, finalmente, de algo de incoherencia.
La cuestión es que como no hacer una entrada con "la que cae", estamos viviendo nada más y nada menos el mayor éxodo de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial (o eso no paran de repetir los medios de "comunicación" hora sí, hora también). Estamos los herederos de la cultura grecolatina o judeocristiana (algunos le llaman occidental, y me hace preguntarme como puede estar Australia al occidente el meridiano de Grenwich) ante un golpe de la realidad; nuestras "indignaciones" de meses y años anteriores nuevamente se muestran como simples pataletas de niñitos mimados o de nuevos ricos comparado con lo que realmente es un problema indignante: que tengas que huir de tu Hogar (no de tu casa no, de tu Hogar) debido principalmente a la actuación de Daesh en la zona donde, ¡oh curiosidad histórica!, ha nacido lo que llamamos como "Civilización" (así con mayúsculas).
No deja de ser irónico también que nos encontremos con ingentes cantidades de gentes que buscan refugio en Alemania, esa acusada por nosotros de ser un ogro comeniños que se baña en la sangre de ellos, ya que el estatus de refugiado y las oportunidades que podrían (condicional) tener en Alemania son muy superiores a las de nuestros "solidarios e indignados" países. Nuevo sopapo a nuestra inmadurez pija.
Es vergonzante, profundamente vergonzante, que la única "solución" que van a proponer (siento ponerme en modo pitoniso) va a ser acoger a los refugiados. Recalco: La ÚNICA; ojalá me equivoque pero temo que será así.
¿Por qué digo que es vergonzante y será la única?, pues porque somos así, porque tenemos una opinión pública y unos gobiernos que van muy a juego. Somos una sociedad que ahora se indigna a golpe de almohadilla (hashtag para los más "trendis"), pero que ¡ojo!: ¡a ver lo que haces para solucionar mi indignación que a lo mejor me irrita!. Los gobiernos al mismo tiempo son una especie de Sociedades Anónimas preocupadas por el resultado cada cuatro años y sin capacidad para ver más allá, por lo que: ¡ojo con lo que hacemos no vaya a ser que perdamos las elecciones!. A la sociedad le preocupa hacer lo mínimo posible y que no le estropeen el telediario a la hora de comer y al gobierno que si lo estropea no le perjudique en las elecciones; conclusión: como mucho aceptaremos a algún refugiado y ya.
Por desgracia esto a mi me recuerda a la política de apaciguamiento que hizo el Reino Unido con el Tercer Reich cuyo paradigma fue Neville Chamberlain, política que tuvo como consecuencia una nimiedad: la Segunda Guerra Mundial. Al final el apaciguamiento llevó a dar tiempo para fortalecerse más a una Alemania que, a la postre, hizo lo que hizo. Digo me recuerda porque Europa ha mandado a la zona de lucha con el Daesh un gran ejercito...de aviones no tripulados, no va a mandar ejercitos ya que no se arriesgan a una posible ola de manifestaciones, y mientras dejamos que el Daesh se fortalezca más y eche a más gente de sus hogares (si es que pueden escapar), día sí día también.
En resumen, vamos a ver un bombardeo de hashtags (ahora sí), un ejercito de comentarios en facebook, algún amago de concentración, un arsenal de artículos en periódicos e ingentes cantidades de entradas en blogs como la que estoy perpetrando (esta es la incoherencia de la que hablaba al principio). Pero dudo que veamos un ejercito europeo pisar la zona para evitar que a esta gente se le eche de sus hogares, nos llega con recibirlos, pero no con plantar cara al verdadero problema que ahora sí golpea en nuestra puerta.
Sé que es muy fácil decir esto detrás de un teclado; pero creo que tenemos unos gobiernos para tener miras más allá de cuatro años o más allá de sus rancias ideologías a izquierda y derecha; y, aunque sea la demostración de la derrota de la razón, tenemos unos ejércitos profesionales que (desgraciadamente) creo que tendrían que intervenir ante la barbarie.
Aunque bueno, a lo mejor creo de más y estoy equivocado en todo lo que he puesto. Ojalá sea así, pero dudo que a golpe de comentarios con almohadilla y de abrir albergues se termine con la descomunal barbarie que vivimos ahora mismo.
Valientes burradas hay que vivir en estos días, llevamos un par de días viendo como las noticias que vemos son (cuanto menos) intranquilizadoras. En el día de ayer un par de "individuos" entraban armados hasta los dientes en la redacción de una revista satírica francesa llamada Charlie Hebdo y mataban a una serie de dibujantes y a unos policías que acudieron al lugar ante la barbarie que estaba aconteciendo.
¿Cual es el "pecado" de los dibujantes? pues sencillo, haber dibujado al profeta de la religión que profesaban los individuos que les asesinaron; lo cual está prohibido según los principios de dicha religión (dibujar al profeta, lo de asesinar creo que también pero han "pasado" del tema). Motivo de peso sin duda...fue simplemente un volver al siglo VIII de nuestra era y pensar en los enfrentamientos iconoclastas, el pero es que estamos en el siglo XXI y alguno parece no haberse enterado.
Hace unos años Javier Krahe habia "cocinado" un crucifijo y acabó siendo juzgado (y absuelto) ya que hubo gente ofendida...estos individuos simplemente asesinaron a los que los "ofendieron", vemos la distancia sideral que hay entre un planteamiento que se basa en el derecho y el que se basa en caer en el más mínimo común denominador: ser un salvaje.
Tras esto siempre aparece algún tipo de iluminado pseudomesiánico que mezcle churras, merinas y a un señor de Cuenca que pasaba por allí para justificar lo injustificable desde una, para mi, incomprensible postura de superioridad moral. Claro que debería doler lo mismo una muerte en un sitio o en otro...pero es que esta gente ha sido matada por un planteamiento religioso que implica atacar directamente a la civilización grecolatina (o judeocristiana, que vienen a ser prácticamente lo mismo), que es en la que nos hemos movido por estos lares desde algún siglo antes de Cristo...y eso es extremadamente serio.
Solo desear con todas mis fuerzas que el sentido común llegue algún día a reinar por aquí, cosa que cada día veo más difícil, y sobre todo mi pésame a las víctimas del salvajismo inhumano. ¡Vaya entrada para empezar el año!
Pues sí queridos artabreadores, justo cuando parecía que el año iba a terminar aparece una nueva entrada en el blog más chapucero de los humildes blogs chapuceros. Y como diría el monarca emérito, "en estas fechas tan señaladas" habrá que hacer una reflexioncilla de lo visto y vivido, y recordado, en los últimos 365 días.
Está claro que a nivel sociopolítico hay dos cosillas que han dado que hablar todo el año. Por un lado la abdicación del Rey (sí ese que nombre antes), pasando de tener de monarca a Juan Carlos I (siempre me hizo gracia ese invento de nombre que se le atribuye a Franco, ponerle el segundo nombre para así no discutir sobre el número de rey al llamarse el padre de Juan Carlos I también Juan) a tener a Felipe VI "El preparado".
Nos hemos cansado de oír lo preparado que está el monarca actual, que ha ido a la universidad y ha hecho máster (o másteres) en el extranjero. Me parece genial, pero un porcentaje brutal de la población española ha ido a la universidad...y se ha sacado un máster (y bastantes en el extranjero), y ahora esta desarrollando su carrera en el extranjero (y no precisamente en aquello para lo que se han formado), así que no creo que tenga que ser nada "destacable" que el monarca actual tenga esa formación pagada por todos nosotros. Lo que me resulta curioso es que siempre se habló que en su día se le mandó a Canadá a un internado ya que, como decirlo, su rendimiento académico era similar al de su sobrino mayor (ese chico medio linchado por esos ""magníficos"" programas televisivos de la tarde)...y sobre eso ahora no se habla, curioso. Y digo yo ¿no será que se ha caido en un cortesanismo cercano a la nausea?, seguro que no y es un fallo de este humilde ártabro, seguro.
Y el otro tema es el tema político, ese tema-bazofia que nos ha llenado por todos lados. Ese tema en el que un día podías levantarte con decenas de detenidos multicolores por corrupción. Ese tema donde te encuentras Gürteles, EREs, Pokemons, Malayas, Andorras, ITVs, Bankias, CCMs, Catalunyacaixas...y muchos más, para mi el más bizarro de todos ha sido el de corrupción en Andalucía que implicaba que el corrupto pillaba "cacho" en la cabalgata de navidad además de poder hacer de Rey Mago (tremendo). Claro, todo esto tiene consecuencias políticas, y es que los que durante años han gobernado ininterrupidamente turnándose (en una reproducción podrida de Cánovas y Sagasta) se han encontrado con que un nuevo grupo los llamaba "casta", ya que es lo que son, son una casta...lo curioso es que este humilde ártabro también los llamó así en su día.
Claro, aparece este nuevo grupo, que promete limpiar de corruptos, que promete partir de cero, que promete eliminar a los que por "endogamia" de los partidos políticos se han perpetuado en el poder...y lo veo bien. Pero claro, luego veo que los que proponen eso son profesores universitarios, y yo pertenezco a una generación que por suerte ha ido a la universidad y ha visto como son los departamentos de profesores de las universidades; ha visto como ahí se dan plazas de profesor titular a gente que, casualmente, nombra a su pareja como profesor ayudante; ha visto como se han creado a dedo cátedras; ha visto como departamentos estaban formados por familias (al estilo Tribunal de cuentas); ha visto como no se quedan con los números uno de la promoción como becarios y sí con los más "simpáticos"... y claro, tras ver eso en muchas facultades solo llego a una conclusión: el profesorado es un ente endogámico, por desgracia, y ente endogámico y casta son lo mismo. Ante esto la verdad, en las próximas elecciones no sé a quien votar, ya que por ahora escapo de todos.
Pero bueno no voy a dejar un resumen del año tan triste, en lo deportivo el Dépor subió a primera; vale que ahora nos arrastramos, pero bueno, poco a poco, hemos vuelto y a ver si suena la flauta y nos quedamos.
Visto el año...la reflexión al ver lo "sociopolítico" es realmente triste, es que ha pasado un año y seguimos cavando el agujero...esperemos parar pronto y empezar a coger palos para hacer una escalera. Pero bueno, hoy se acaba el año, y esta es la noche en la que lo festejamos, así que ya sabéis, ¡a desmadrarse! y como siempre digo:
¡Sí, nenos e nenas!, ¡sí miñas donas e meus señores!, ¡chega o "off topic" máis "topic" deste humilde blog!. Efectivamente, hoxe é o día, hoxe xógase o que se deu en chamar "o noso derbi" dende hai uns anos, hoxe é o Dépor - Celta.
Algún xenio "aladiniano" tixo a xenial idea de poñe-lo partixo hoxe ás dez da noite (imaxino que a volta xogarase un mércores ás dez da mañá para compensa-la cousa), así que hoxe será, hoxe xógase no medio da semana o derbi dos derbis, o derbi galego.
Chega a cousa con mala pinta para as miñas cores, despois de face-los peores vinte minutos fináis que eu vin en Riazor dende que teño uso de ¿razón? e de levar unha boa malleira tócanos ir ó sur; e tócanos xogar contra un equipo que ven dunha xeira de bo xogo (ou iso din na prensa) e resultados, polo que a cousa non pinta moi ben. Inda así, facendo o ridículo o pasado sábado e non transmitindo nada bo e sendo tan bos e tan marabillosos os nosos riváis, soamente temos unha desventaxa de dous puntos, e iso tra-lo partido de hoxe pode trocar dun xeito total.
Dito todo isto, soamente hai que engadir duas cousas: A primeira delas é que é unha mágoa que a xente da Coruña non poda ir hoxe a Vigo a ve-lo partido e a anima-lo seu equipo tranquila, xa que algún fato de cazurros podería darlles algún susto desagradable (o mesmo que desgraciadamente acontece cando son os do sur os que veñen á Coruña), é incrible que todo o ano a xente dun lado vaia ó outro (e viceversa) e que xusto hoxe non se poda facer tranquilo, pero desgraciadamente é así. E a segunda das cousas ¡hoxe imos gañar!.
¡Saude! e coma sempre no "off topic" máis "topic" ¡Forza Dépor!
P.D. Sí, xa sei que a canción máis ca un himno semella unha das cancións que eu escoito.
Pues sí, el artabréo ha vuelto; alguno ya estaría pensando que este humilde y chapucero blog estaba muerto, pero como decía una canción de un cantante recién fallecido "No estaba muerto, estaba de parranda".
Pues bien, hagamos un ligero repaso de la actualidad ¿no?, que al fin y al cabo es lo que se hace aquí "de aquella manera" y tan solo de vez en cuando. Este ha sido un verano (en Artabria más bien unos meses porque verano, lo que se dice verano, estamos esperando que llegue) lleno de noticias, unas que sorprendentemente han sorprendido a la gente (políticos corruptos), otras que no han sorprendido a la gente (esa crisis de la que dicen que estamos saliendo, pero que justo lo dicen cuando tenemos el dato de mayor cantidad de deuda por parte del Estado), algunas luctuosas por el fallecimiento un par de grandes líderes financieros y empresariales nacionales (haciendo que El País y El Mundo se deshagan en loas a ambos) y las noticias que le gustan a la gente: que las selecciones nacionales pierdan para poder arrearles de lo lindo (maldita panda de vagos que no siente los colores...).
Lo curioso es que son noticias repetitivas, si cogemos un verano de mediados de los 80 o de mediados de los 90 y acudimos a esa "cosa" llamada hemeroteca es muy posible que nos encontrásemos con noticias iguales o muy similares, no deja de ser curioso. En los últimos días sale a nivel internacional la noticia de un referéndum independentista en Escocia, y resulta que en esas hemerotecas también podríamos verlo, en esas épocas había referéndums independentistas en Quebec. Nos llenamos la boca con actuaciones militares de EEUU en la zona de Iraq y Siria en los próximos meses: nuevamente noticia que leeríamos en los 80, en los 90, en los 2000 y a este ritmo seguiremos leyéndolo años y años.
A nivel nacional sale la noticia de que Jordi Pujol ha presuntamente evadido divisas, lo curioso es que el padre de este señor empezó su fortuna con el contrabando de divisas...hablamos de una noticia que podríamos encontrar en la hemeroteca de los años de la postguerra española, anonadante. Sobre este mismo hombre hablamos de las "mordidas" presuntas de sus hijos y de él mismo...nuevamente creo recordar hace unos de 10 años a Pasqual Maragall hablando de este tema en el parlamento catalán.
A lo que voy, que me distraigo, si hacemos un repaso de los "escándalos", "problemas", "noticias" y "novedades" que hemos vivido este verano y lo comparamos con otras noticias de otros veranos de décadas atrás vemos que, sorprendentemente, se parecen de un modo extraordinario. Conclusión: no hacemos nada por cambiar las cosas que suceden.
Hay una máxima que dice que si quieres que algo salga distinto lo hagas de una manera diferente a la última vez que lo has hecho; aquí parece que rizamos el rizo, pretendemos que algo cambie haciendo las cosas igual que las habíamos hecho antes, y eso es imposible. Finalmente se demuestra que no solo el posado de Ana Obregón cada verano es algo que no cambia.
"Es maravilloso tener un afterwork tras una conference call con los encargados de reporting, me esta dando mucho feedback, una vez termine voy a ir a hacer running un rato"; tras leer esto os planteo una duda ¿os suena raro?, me temo que cada vez habrá menos gente a la que le suene raro y eso da bastante pena.
Podríamos pensar que es un problema de determinado sector, pero no, no vamos a andar en bicicleta, vamos a cycling, no usamos tabletas sino que usamos tablets, no tenemos teléfonos sino que usamos nuestro smartphone, no entramos ni salimos de un hotel o en un avión, ¡hacemos el check-in y el check-out!, ¡y qué cara de superioridad pone alguna gente al usar esos "palabros"!.
Hemos llegado al punto de que dos personas se califican o no de cool si siguen la fashion actual...¡madre mia!. Y la respuesta que uno recibe es que "se habla así", lo cual es muy triste cuando en tu propio idioma tienes una palabra que puedes emplear en lugar de la foránea...pero no hay manera. Lo curioso es que todas esas palabras proceden del inglés y somos un país de gente con un nivel de inglés bastante penoso, desconozco si es posible que hablemos así por complejo de inferioridad, por querer ocultar el nivel de inglés, por sencilla comodidad o simplemente por vagancia llevada al extremo.
Dicho todo eso no deja de ser curioso, nuevamente, que tenga más hablantes a día de hoy el español que el inglés, y nosotros maltratemos el español, curioso.
La materia prima más empleada por el hombre es el petroleo, es un hecho tan evidente que aquel que lo discuta simplemente está fuera de la realidad. La mayoría de la producción petrolífera global se concentra precisamente en la zona del golfo pérsico, donde nació la civilización. Casualmente es una zona en la cual hay guerras casi continuas y represión casi continua; y casualmente es una zona donde hay injerencia y "pseudotolerancia" por parte de las grandes potencias mundiales, ¡qué bonito es lo casual!.
Hay un país europeo que cuenta con una gran cantidad de centrales nucleares, con esas centrales nucleares se produce energía, y esa energía la utiliza ese país y también la exporta obteniendo grandes réditos económicos; ese país se llama Francia y nosotros somos uno de esos países que le compra la energía. La mayoría del uranio empleado en esas centrales no es de origen francés, sino que es de Mali; casualmente en los últimos meses la mayoría de las potencias mundiales estuvieron de acuerdo en actuar en Mali contra grupos islamistas que imponían sus ideas, nuevamente casualmente, ¡lo casual es precioso!.
Estos días vemos en Kiev auténticas batallas campales; lo que nos cuentan es que el gobierno de Ucrania era pro-ruso (aunque parece que más bien era pro-corrupción), que la población no tolera un gobierno que sea esas dos cosas y que el cansancio ha llevado a esa situación de casi guerra civil. Nos cuentan también que eso pasó en la zona de Kiev (pro Unión Europea), y que la zona suroriental de Ucrania es histórica y culturalmente pro-rusa, por lo que este humilde ártabro teme que habrá una segunda oleada; pero bueno, esas son las cosas que nos cuentan. Lo que nos cuentan menos es que el gasoducto (sí, el canal por el que el gas circula) que comunica Rusia y la UE pasa por Ucrania, casualmente, y de nuevo casualmente son las tensiones entre cliente y proveedor las que parece que se dirimen en terreno del que está en el medio ¡lo casual es lo más!.
En resumen, todo es una casualidad, ¡y me tranquiliza!; más que nada porque si fuera causal y no casual sería para preocuparse, ¿o no?.
No sé como es posible que en un mundo tan aficionado a dedicar días a prácticamente todo (ardo en deseos de festejar el día del berberecho nacido en cautividad en el mar del norte) no haya nadie propuesto este tipo de día.
Tenemos todo tipo de día dedicado especialmente a algo, en mi opinión ya el santoral era un engorro ya que, por norma general, implica olvidarse de una fecha que puede ser (o no) importante para alguien, pero de la cual corres el peligro de hacer una felicitación tardía y quedar mal. Pero no, además de los comerciales días de padre, madre o enamorados vemos infinidad de días en los que se ¿¿homenajea?? a un grupo de gente o un determinado evento. Un engorro a mayores del que por suerte solo se hace eco el independiente y veraz mundo periodístico
Pero, seamos claros, vivimos en un mundo en el cual la gente asume su propia incapacidad de tomar decisiones y en el que (parece) delegar en "papá Estado" dicha toma. Ese mismo mundo es un mundo en el cual miramos para otro lado en caso de ver a alguien tirado en la calle, ya que aparecerá algún individuo que haga la ¿estupidez? de ayudar al caido. Igualmente, podríamos decir que moramos en un mundo en el cual se premia al que se libra de hacer su trabajo con una palmadita en la espalda, y nos carcajeamos de aquel que se mata a trabajar (eso sí la carcajada la disimulamos tras un "pobre cuantas horas hace"). Es nuestro mundo un lugar en el cual aspiramos a eludir todo tipo de responsabilidad, en el cual somos quien de exigir todo tipo de derechos y, sobre todo, jamás nos pararemos a pensar en lo que ha costado conseguirlos (motivo por el cual un día los regalaremos).
Somos, en resumen, una especie bastante estúpida, por lo cual no entiendo como es posible que no festejemos el día del orgullo estúpido. Podríamos sacar a los niños a la calle a reírse de la gente que no vive en la estupidez como todos nosotros; podríamos humillar a esa gente en ese día y , finalmente, festejar con nuestra estúpida alegría el hecho de que finalmente nuestra estupidez se ha hecho contagiosa y hemos convertido en estúpido al que no lo era. Ya que a diario contagiamos nuestra estupidez sería muy interesante instaurar un día para conmemorarlo.
Festejémoslo, es la hora de anunciarlo, ha llegado el Homo Sapiens Stolido, descanse en paz el Homo Sapiens Sapiens.
Vivimos reclamando que somos gente original y gente auténtica, pero la gran mayoría sigue los mismos patrones de comportamiento; de hecho tanto cierta compañía de nombre frutal como su competencia coreana nos lo agradecen.
Vivimos en una supuesta "guerra de clases" pero a ojos de un miembro de una tribu amazónica no habría diferencia entre el comportamiento de un mal llamado "perroflauta" y un miembro de la decadente y explotadora "jet-set".
Reclamamos estar perfectamente comunicados con todas las partes del mundo... al tiempo que protestamos por la construcción de una carretera...que hemos reclamado anteriormente.
Afirmamos que los deportes y la televisión sn el "opio del pueblo", son la versión moderna (y no tan moderna) del "Pan y Circo" romano...al mismo tiempo que contratamos plataformas televisivas con infinidad de canales, peleamos por piratear series aún no estrenadas en el país de uno mismo y, por supuesto, sufrimos colas e insalubres aglomeraciones para ver a unos millonarios bufones correr (en ocasiones tras una pelotita).
Presumimos de ser personas que nos preocupamos por el vecino, pero no conocemos a la gente con la que compartimos edificio y las conversaciones con estas personas las limitamos a un "hola", un "hasta luego" o (en un extraordinario exceso) un "parece que va a llover".
Tenemos en infinidad de ocasiones la acuciante necesidad de estar solos, de estar en nuestros propios pensamientos, de aislarnos de la realidad...y lo hacemos para después pensar en por qué no hemos llamado a alguna persona de la que hacía tiempo no sabíamos nada y pensar nuevamente que hemos perdido el tiempo por estar con nosotros mismos.
Odiamos ser juzgados, pero en cambio sentimos un enorme placer juzgando a otra gente, incluso a desconocidos; es más, precisamente disfrutamos más destrozando a los desconocidos.
Somos firmes críticos (y con razón) con las grandes multinacionales, las criticamos, las denostamos, las juzgamos (en esta ocasión hacemos bien) duramente...pero deseamos que en nuestra ciudad se abra determinado restaurante de comida rápida de "origen" pseudoescocés, determinada cafetería que a cambio de poner tu nombre a bolígrafo te cobra un dudoso café a precio de oro, determinada red de librerías de origen más allá de las montañas para luego no leer libros, determinada tienda de productos informáticos muy frutal que solo por el hecho de llevar determinado logo es más cara...por lo que es evidente que es mejor; e infinidad de ejemplos similares.
Criticamos y calificamos de aldeanos y pueblerinos a los ancianos que discuten entre sí ya que uno defiende que sus antepasados habían comprado una finca y otro defiende que parte de esa finca es de un tatarabuelo suyo; pero vemos sin escandalizarnos como una supuestamente cosmopolita región argumenta su derecho a decidir del mismo modo que uno de esos abuelos argumenta que una finca es suya y no del otro abuelo.
Somos así, no hacemos nada por resolverlo...y parece que nos encanta..así que relajémonos con algo de música.
¡Salud!
P.D.La demostración de que seguimos juzgando es que este humilde ártabro lo ha hecho sin rubor, ha juzgado a casi toda la humanidad, un poco penoso ¿no es así?
No os preocupéis, no había sido ni abducido, ni fichado por Telecinco como guionista de Sálvame, ni Pablo Motos me había llamado para que escribiese loas a su sobredimensionado ego no; simplemente el Ártabro estuvo durante unos días muy ocupado ¿en qué? (dudo que se pregunte alguien), pues lo más triste es que al fin y al cabo en muy poca cosa; pero bueno, ya se sabe, la vida es eso, un montón de pequeñas cosas.
Tras esos días de desconexión me enfrento al teclado, una batalla que los más veteranos del lugar ya sabéis que en ocasiones me cuesta mucho. Han pasado infinidad de cosas las últimas semana; fenómenos meteorológicos espectaculares y devastadores (tornados en EEUU); amena zas de retorno de dinosaurios políticos (parece que Aznar quiere hacer un Fraga 2.0 en el PP; se demuestra que la historia es cíclica); demostraciones que el pensamiento políticamente correcto coloca a la misma persona de héroe y de verdugo (los mismos que tildaban de víctima del "demoníaco" sistema judicial estadounidense a Roman Polanski tildan ahora de "demoníaco" al director polaco por decir que hombres y mujeres no son iguales en la promoción de una película, en fin, ¡gracias Gran Hermano orweliano!).
En otros ámbitos hemos vivido como tiene más importancia, y cobertura mediática, lo que diga un entrenador de fútbol extraordinariamente pagado que los extraordinarimente desastrosos números de la economía española. Hemos visto como tiene más recorrido la noticia de que el rey devuelve un yate regalado por unos empresarios que el hecho que el que (en su momento) fue "mandamás" de la segunda caja de ahorros de España ha pasado unas horas en la cárcel (saliendo rápidamente, cosa que no le pasaría a otras personas).
Y para acabar (o más bien para empezar esta semana) nos levantamos con una triste noticia, ha empezado el "ojo por ojo" (y no se como seguirá pero pinta muy mal la cosa) ya que ayer un hombre (sí, una persona humana del sexo masculino, y que todo el mundo indica que es policía, lo cual considero accesorio ya que si fuese un sexador de pollos la noticia sería igualmente triste) apuñaló ayer a un empleado de banca jubilado por haberle vendido las tan penosamente famosas participaciones preferentes.
Visto lo visto, y vivido lo vivido, tratemos de ser optimistas, tratemos de animarnos, tratemos de apoyarnos en los nuestros y tratemos de salir adelante. Con la situación actual creo que solo tener las agallas de intentarlo es algo premiable, ya que mirar alrededor quita las ganas de todo.
Éramos los amos del cotarro, éramos los ricos del pueblo, éramos los que nos comíamos el mundo, éramos los que teníamos que cambiar de coche cada tres años.
Éramos los que si no íbamos de vacaciones al extranjero no habíamos tenido vacaciones, éramos los que no íbamos a las rebajas porque comprábamos todo en temporada.
Éramos los que íbamos a diario a comer fuera, éramos los que salíamos tres o cuatro noches semanales, éramos los que tirábamos la mitad de la comida del plato.
Éramos los que pedíamos préstamos para ir de viaje, eramos los que no podíamos pagar el IRPF pero en cambio sí necesitábamos ir al balneario.
Éramos los que mirábamos por encima del hombro, éramos los que siempre teníamos que tener más canales de pago, eramos los que compraban por comprar.
Éramos los que fundíamos la VISA y presumiamos de hacerlo y de lo dorada que podía llegar a ser, éramos los que rechazábamos hacer muchos trabajos ya que no eran de nuestro nivel.
Éramos muchas cosas, y ahora ¿podemos extrañarnos de lo que somos?. Somos un país enfermo, y le levantaré monumentos al que consiga sanarlo, persona que dudo que exista.
En esta extraña primavera, en la que uno parece no tener tiempo para si mismo, aparecen noticias por doquier; aparecen polémicas que serán tapadas por otras al día siguiente, nos bombardean últimamente las noticias de fallecimientos, e incluso puede decirse que la amenaza del fin del mundo se cierne sobre nosotros por obra y gracia de un líder de aspecto "cómico".
Parece que estamos ante un bombardeo de noticias negativas, la de un presidente de la Xunta al que no le echaban cremita bien por la espalda cuando era amigo de un contrabandista ¿¿¿???¿¿¿??? (¿río o lloro?), la de un hijo de un "honorable" que se dedica a hacer turismo paradisíaco fiscal a lo largo y ancho de todo el orbe ¿¿??, la de unos sindicatos y gobiernos regionales llevándoselo calentito gracias a supuestos EREs (sobran los comentarios) , la de un supuesto cleptómano que mejor huye a Catar (Dios mio no me acostumbro a obedecer a la RAE con el nombre de este país) a ¿entrenar? a jugadores de balonmano) ¡¡¡!!!, a las de los continuos acosos (amigos argentinos, lo del escrache no lo veo, y teniendo la palabra acoso permitidme no usar ese "italianismo") a cargos del PP por causa de los desahucios.....vamos que es una maravilla leer la prensa...las ganas de liarse a mamporros está en crecimiento exponencial.
Y ante todo esto yo he acabado por hacer algo que ya me habéis leído en alguna ocasión (y que es muy facil de hacer estos días) ver llover, en este caso en la ciudad. Ver llover me despierta todo tipo de sentimientos; te permite pensar en tus problemas (y en la solución a estos) ya que da una gran capacidad para ver dentro de uno mismo (al menos a mi); te deja ver todo tipo de escenas desde otro prisma: Te despierta ternura cuando ves como un abuelo tapa a un niño de la lluvia, sobre todo cuando ves que el niño no se quiere tapar (por lo tanto acaba mojándose) y el abuelo se destapa para tapar a su nieto (por lo que se moja también); despierta la risa cuando ves como la gente acaba por optar por una mojadura tras una lucha inútil contra Eolo en una esquina con remolinos de viento; despierta la imaginación cuando ves como las grandes avenidas se convierten en auténticos ríos que bajan caudalosos y brillantes ante la incidencia de las luces de las farolas; despierta tu preocupación por si podrás viajar a ver a la gente querida y te lo permitirá un brutal chaparrón que haga que tardes más de lo que esperan; despierta hasta el sentimiento de frío ...y el consiguiente deseo de envolverte en una mantita coger una taza de café y tumbarse a ver una película. En resumen, es para mi lo más evocador que hay.
Por eso en estos días en que al leer la prensa, ver la tele o escuchar la radio dan ganas de mandarlo todo a tomar viento, tratad de evadiros, buscad lo que os haga volar la imaginación y (al menos por unos momentos escasos) llevad vuestra mente lejos.
"Recuerda que siempre tendrás que caminar sobre tus propios pies". Ayer al volver a casa tras disfrutar de una magnifica semana escuchaba (que no veía) la tele y alguien decía esta frase, frase que me ha encantado.
Sé que es una frase poco políticamente correcta; seguramente un "catedrático de lo políticamente correcto", que ahora tanto abunda en cualquier medio de comunicación, propondría cambiarla; de hecho imagino que la manea de componer en políticamente correcto sería: "Recuerda que una persona humana se desplaza con medios socialmente responsables que no violenten a ningún ser o ente existente o potencialmente existente, y en caso de existir esa posibilidad remota de violentar de algún modo no se desplazará". Pero no van por ahí los tiros.
Lo malo del lenguaje políticamente correcto, en mi opinión es que se queda en las formas y no en el fondo, se basa en las formas del mensaje y realmente no analiza lo que es el mensaje en sí. La frase que escuché me encantó, ya que para mi viene a decir una obviedad que cada día es medos obvia: "Esfuérzate, al final si tu no te esfuerzas no lo hará otro por ti".
Mensaje individualista, dirán unos; egoísmo en estado puro, dirán otros; pues no estoy de acuerdo. Es evidente que siempre se agradece la ayuda de alguien, siempre viene bien, hace que las cosas se hagan mejor, hacen que descubras a gente que te mejorará tu vida, hacen incluso que la sociedad funcione mejor, pero (sí, hay un pero) creo que el verdadero egoísmo es pensar que uno no tiene que hacer nada, ya que (al final) vendrá gente a ayudarte.
Lo que me dice esta frase es que tienes que darlo todo de tu parte, todo; luego ya habrá momento para que los tuyos te ayuden, para que tu gente te eche una mano y tu (junto con ellos) salgas adelante, pero siempre poniéndolo todo de tu parte.
¡Salud!
P.D. Y todo esto escuchando algo en la televisión, increíble.
Llueve, sale el sol, llueve de nuevo sale el sol, la gente protesta, en resumen, nos encontramos ante el clima primaveral por naturaleza. No sabemos que esperar, pero en el fondo sabemos qué es lo que nos espera, es una hermosa contradicción.
Salimos a la calle, nos armamos de paraguas, afirmamos que no es posible encontrarnos en una situación peor, que nunca hemos vivido nada parecido, que ya estamos hartos de los paraguas reproduciendo exactamente las mismas frases.
Pasamos la primavera, llegamos al verano, nos desesperamos por que hace calor; nos volvemos locos con el bochorno y afirmamos que no es normal y ponemos el grito en el cielo ante las tormentas veraniegas. Y ya si estamos ante una bruma veraniega la indignación y la extrañeza alcanzan cotas increíbles.
En otoño ha llegado a extrañarnos que llueva, y a alucinarnos que se produzca la caída de la hoja; mientras que en invierno hay autenticas manifestaciones de ira e indignación ante los atascos que provocan las nevadas.
Está claro que el tiempo nos sorprende, cuando realmente es algo generalmente cíclico. Con esto es muy fácil de explicar que nos sorprendan otras cosas, mil veces sufridas y mil veces vistas, deberíamos pensar más en lo que nos ha pasado en el pasado para evitar que nos pase en el futuro, pero por desgracia nos cuesta.