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domingo, 10 de marzo de 2013

Religión S.A.

Es sin duda el negocio del siglo, ¡que digo del siglo!, ¡de toda la historia!. Es tener una impresionante visión de mercado, es algo que en cualquier clase de Marketing o de Economía de la Empresa considerarían un éxito, ya que conoces lo que la gente quiere y tu no solo se lo das, sino que les fidelizan eternamente. Empresarialmente es un éxito. Su nombre: Religión.

Desde siempre el ser humano (o persona humana, que no se me enfade la facción hembrista) ha pensado, y pensamos, que este mundo en el que vivimos es demasiado "hijo de mil padres" como para que no haya algo mejor cuando ya no estemos en él. De igual modo es evidente que además de la vida física hay un algo; unos le llaman espíritu, otros alma, otros simplemente que hemos evolucionado; y ese algo es lo que nos hace sentir "especiales", como con la necesidad de creer en algún tipo de deidad o deidades.

Siempre lo ha habido, siempre ha habido una creencia en algún poder superior, ya fuese un elemento natural (fuego, sol, agua, etc.) o alguna existencia supraterrenal (Dioses del Olimpo, Santísima Trinidad, Yahvé, Alá, etc.) que hace que la gente se una para hacer una adoración en común. Aparentemente eso da paz a la persona humana (ser humano también), y eso es lo que en el fondo buscamos, algo que nos de paz, que nos tranquilice.

Pero claro, no todo es tan bonito ni tan inocuo. El ser humano es un desgraciado (para si mismo y para sus semejantes) por naturaleza, motivo por el que ha empleado la religión justo para lo contrario que predica; la mayoría de las religiones predican paz, respeto, ayuda al prójimo (cosas que más que mandamientos celestiales deberían considerarse lógica, pero cada día la lógica es más extraña); pero en cambio nos encontramos con curas católicos pederastas,  monjes budistas célibes seropositivos, monjes hindúes maltrataniños, imanes musulmanes que promulgan lapidaciones de mujeres y de hombres.....vamos que parece que aplican la máxima de "haz lo que digo y no lo que hago".

Y en estas estamos cuando el Papa de Roma dimite, sí dimite. Y el motivo de su dimisión parece el nuevo argumento de una película de 007 o de un libro de Dan Brown; conspiraciones, corrupción, evasión de capitales....vaya, parece que al final el Vaticano es un estado moderno, ya que tiene exactamente los mismos problemas que un Estado moderno actual; pero con la diferencia que dimite alguien, ¡qué cosas!. Nos vamos a encontrar con un macrotinglado mediático de más de una semana, o de dos, o de las que sean; un tinglado que hará que se hable de una empresa que tiene más de mil millones de clientes sin parar, ¡eso sí que es una cuña publicitaria!.

Y todo ¿para que?, para elegir un Papa con un sistema que no ha cambiado en siglos y que es el mismo usado por la República Popular China (vale, con una fumata), sin ir más lejos. Y ¿qué pasará?, pues que si sale un Papa reformista le pueda suceder un "Juan Pablo I", que si es un Papa contrarreformista tenga un mandato tranquilo mientras le dejen o que pueda ser que no pase absolutamente nada; curioso. Lo más curioso es que, mientras tanto, la vida de los "curas de la calle", los que están a pie de calle con los problemas de los barrios pobres, de los pueblos pobres y de los países pobres no notarán ningún cambio y seguirán igual de mal....mientras la curia sigue viviendo en su opulencia. 

Es interesante, lo mismo que le pasa a esos curas pobres les pasa a los trabajadores de las grandes multinacionales, sus problemas no les importan a los grandes mandatarios, no les importan ya que simplemente no quieren conocerlos.

Está claro, son una gran empresa, que ha funcionado igual por más de dos milenios, son el orgullo de cualquier teórico económico, son lo que se llamaría un valor seguro. Y eso no sé, o no quiero saber, como tomármelo.



¡Salud!, (y que Dios les pille confesados)